Las mujeres deben jugar con la ingenuidad, la inocencia, la coquetería, mientras que los hombres hacen gala de su caballerosidad, su masculinidad y sus palabras. Ahí debe ser cada una la que decida: si le gusta seducir o que la seduzcan… Para ello hablaremos sobre el significado de la comunicación no verbal y las posibilidades que existen de seducir a un hombre.
Es de sobra conocido que si asentimos con la cabeza en una conversación estamos queriendo involucrarnos en la misma y dar la razón al que emite el mensaje. Sin embargo, si además de asentir la mujer se retira el pelo de la cara y estira su cuello, estará realizando un claro ejercicio de provocación que el hombre asumirá de forma natural y sin ser consciente de estar siendo seducido.
Además, el humedecimiento de los labios es un claro indicador de atracción, que si se acompaña de una mirada sutil puede llegar a ser casi letal, nuestro objetivo puede caer rendido a nuestros pies mucho antes de lo esperado. También, el estar colocándose la ropa de forma continuada (puños de la camisa, pantalón, complementos), es una forma de decirle al hombre que estás dispuesta a aceptar cualquier cosa que te proponga.
Seducir a un hombre puede ser fácil si la conversación ha alcanzado un grado íntimo porque no busca cosas comunes y espera que le sorprendan con una invitación atrevida. Él, como hombre que es, valorará mucho más tu predisposición, tu postura de ‘manos abiertas’ a cualquier propuesta.
Además, otra de las técnicas que siempre funciona es invadir el espacio vital del hombre. Cuando no conocemos a alguien y mantenemos una conversación, también mantenemos un espacio necesario. Atrévete, rompe ese espacio y pega tu cara a la suya. Ponle en un compromiso acercando tus labios a los suyos y deja que sea él quien dé el primer paso.
Recuerda que tocarle con cariño, apoyarse en su hombro o acariciarte tu misma, puede ser la chispa que haga saltar la llama. ¿La llama del amor?
A parte de todo esto, recuerda que los hombres son atraídos y fascinados por las mujeres seguras de sí mismas, que tienen un objetivo en la vida, que no caen ante nada y que creen en sus ideales y valores. Hablamos de mujeres modernas, independientes y con capacidad para resolver sus problemas.
Si es eres hermosa y atractiva, utiliza esos dones naturales. Un buen ejemplo de ello es la "Ley de lo Prohibido". Mientras que algunas mujeres recorren las calles usando pantalones cortos que apenas les cubren el trasero, sin ropa interior, y un diminuto "top", tú por lo menos llamarás la atención tratando de cubrir algo de tu cuerpo. Si la persona, o las personas que estés tratando de seducir busca a una mujer con apariencia de chica fácil, quítate la ropa recatada y no uses más que minifalda.
Los hombres correrán tras de tí si usas un bonito suéter, siempre y cuando se te noten los pezones. Encantarás a más hombres, si te inclinas un poco y en lugar de "mostrárseles", les muestras algo de tus bonitos panties, o bien algo de tus ligueros. Entonces, deja que su imaginación se desboque.
Cuando uses faldas a la altura o por encima de la rodilla, procura utilizar también medias altas, para que cuando camines, se pueda ver la parte de arriba de las medias cuando se alce un poco la falda. ¿Por qué? Porque hay algunas cosas que la gente cree que no deberían verse.
Esas son las mismas cosas que siempre se procuran mirar a hurtadillas. Y a la gente le encanta sentirse sucia, especialmente a los hombres. En cambio, esas adolescentes que muestran todo lo que tienen, no sólo se les ve mal, sino que no dejan nada a la imaginación, pierden todo su "misterio". Se les puede ver el escote, sus senos, su ombligo, su trasero... y desafortunadamente a veces podemos ver más. Cuál es la gracia, si ya se puede ver todo, y no dejan nada a la imaginación, nada para fantasear.
Si eres poco atractiva, la mente es una de las cosas más sensuales que existen úsala o utiliza otras capacidades.
Se excéntrica, sé el centro de atención, misterio y asombro. Haz que la gente quiera saber más de ti, de donde vienes, despierta su curiosidad. De la misma manera, si lo mejor que tienes es tu mente: úsala. Empléala para averiguar que es lo que impresiona a la gente, úsala para saber que la manera como vistes y hablas, y hasta tu peinado, afectará la manera como la gente te percibe.
Úsalo, sabiendo que para algunas personas, la mente es una de las cosas más sensuales que existen. Intercambio mental: hay personas que se vuelven locas por profesores, bibliotecarios, archivadores... ¿Por qué? Porque tenían en sí mismos la confianza que sólo puede traer un vasto caudal de conocimientos.
1 Se tu misma. No intentes ser quien no eres. No intentes parecerte a nadie ni que él crea que eres de otra manera. A los hombres les gustan las mujeres únicas, y nunca serás más única que siendo tu misma. Además, de nada sirve seducirle fingiendo ser otra persona, si tarde o temprano tendrás que dejar esa pose. ¿No es mejor que le seduzcas por como eres y no por quién quieres ser?
2 Quiérete a ti misma. A los hombres les atraen las chicas seguras de sí mismas. Quererte un poco no te vendrá nada mal. Como se suele decir, nadie te querrá, si antes tú no te quieres a ti misma.
3 Cuida tu imagen. No hace falta tener la talla de una modelo, ni la apariencia de una Barbie. Se trata de que, seas como seas, cuides tu aspecto. Elige una buena ropa (tanto interior como exterior) que te favorezca y resalte aquellos puntos de tu cuerpo de los que te sientes más orgullosa. Ilumina tu rostro con un poco de maquillaje, que nunca debe ser exagerado.
4 Mantén el misterio. A los chicos les gusta el juego de la seducción. Si se lo pones muy fácil su interés se perderá de la misma forma. Juega con él, no se lo pongas todo en bandeja. Deja que se pregunte cómo eres, qué sientes, qué quieres. Su incertidumbre aumentará las ganas de conocerte.
5 No le agobies. Si siente que estás constantemente pendiente de él sabrá que te tiene, y puede que eso le haga perder el interés. Pero si además le agobias mandándole mensajes constantemente, o tratando una y otra vez de hablar con él, puede ser más perjudicial de lo que piensas. Conseguirás el efecto contrario al que deseas. Deja que vaya a su ritmo.
6 Sentido del humor. ¿No te gustan los hombres con sentido del humor? él no iba a ser menos. Las risas son una de las mejores formas de conseguir una rápida complicidad con la otra persona. Saber que podrás pasar ratos divertidos con la otra persona da seguridad de que el aburrimiento no entra en los planes.
7 Nada de ex. No le hables de tus ex, ya sean buenas o malas experiencias. A nadie le gusta que la persona con la que está coqueteando le compare o simplemente le hable de otras personas con las que ha estado.
8 No hables demasiado. Esta bien hablarle de ti misma, de tu vida, de tus aficiones y gustos. Pero que no sea un monólogo. Deja que él te hable de sí mismo, y muéstrate interesada en todo momento. Escúchale con atención, que vea que te importa lo que te cuenta. Tiene que sentirse especial, único. Pero ojo, eso no significa que te pases todo el rato callada. Habla, y muéstrale que eres capaz de tener conversaciones muy interesantes y variadas.
9 Prepara una primera cita perfecta. Si ya has conseguido quedar para una primera cita, es tu gran oportunidad. La segunda cita dependerá de la primera, así que no te cortes y prepara lo que creas que le va a gustar. Lo ideal es que te fijes en sus gustos y trates de acercarte más a lo que pueda gustarle. Una cena preparada por ti misma, o un restaurante con encanto. Un paseo al aire libre quizá, o mejor algo de marcha. Ajustarte a sus preferencias y sorprenderle al mismo tiempo es la clave.
10 Relájate y no tengas prisa. La seducción no es un juego de dos minutos. En ocasiones puede durar muy poco, pero en otras puede durar semanas, e incluso meses. Todo depende de cada uno. Ten paciencia y no te precipites. Recuerda que es importante que te vea segura, y no lo hará si tú te muestras nerviosa o ansiosa.